No sé por qué, pero estamos aquí. Te conocí. Tuve la maravillosa fortuna de conocerte. Dos extraños, huyendo de la rutina, buscando aventuras, buscando alejarse de la gente que todos los días nos decía lo mismo vez tras vez. Buscando, intentando dar respuestas a nuestras preguntas. Recibiendo abrazos sin pedirlos. Que nos escuchen sin que hablemos. Que en nuestros sueños nos abracemos. Que busquemos una realidad para concretizarlo todo, aunque nos de un poco de miedo... Es más la alegría que pasamos hablando de tus viajes y de mis desventuras, que el miedo a lo desconocido. Además, "hay cosas conocidas y cosas desconocidas, y en medio están las puertas". Déjame abierta tu puerta, por favor, yo por mi parte te dejo las puertas y las ventanas abiertas.
2 comentarios:
Una vez que se conocen, la rutina es de cristal y se tienen dos martillos.
Es bonito dejar las puertas abiertas, no cerrar la oportunidad, no perdonar ni abandonar.
Claro que sí Mika... Dejar la puerta abierta, pase lo que pase.
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