jueves, 8 de diciembre de 2011

Coexistencia de las culturas hispanoamericana y angloamericana

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He aquí otro trabajo final, este es para la materia de Filosofía en México... Hay mucho que tengo que revisar y profundizar, pero por cuestiones de tiempo así lo entregué... A ver qué tal me va. 

Si alguien lee ésto, y se da cuenta de algún error, o tiene alguna duda o sugerencia, o crítica CONSTRUCTIVA, adelante.



Coexistencia de las culturas hispanoamericana y angloamericana

Si bien Roger Bartra propone el mito del héroe agachado, que “representa a los campesinos sin tierra, a los trabajadores sin trabajo, a los intelectuales sin ideas, a los políticos sin vergüenza… En fin, representa la tragedia de una patria en busca de la nación perdida” (Bartra 210). También dice que “el mexicano no tiene sentido…pero tiene sentimientos” (Bartra 215). Entonces, ¿hay algo que México e Hispanoamérica tienen que celebrar? Carlos Fuentes dice que a pesar de las crisis padecidas sean económicas o políticas, Latinoamérica tiene algo que celebrar, y es “la cultura que hemos sido capaces de crear durante los pasados quinientos años, como descendientes de indios, negros y europeos, en el Nuevo Mundo” (Fuentes 10), ya que no hay otra cultura igual a la nuestra, con “una riqueza y continuidad comparables” (Fuentes 11).
Don Porfirio Díaz dijo “¡pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de EUA”. La frontera entre Angloamerica y Latinoamérica es de 2 500 millas, y es atravesada no sólo por mexicanos, sino que personas de América Central, Colombia y el Caribe se proponen ir hacia los Estados Unidos de América. La frontera es cruzada por “los hombres y mujeres más valientes y determinados de todo México” (Fuentes 371) con fines laborales y económicos: el sueño estadounidense.  Sin embargo, al cruzar la frontera del norte, ¿están realmente cruzando una frontera para ir a otro lugar desconocido? Dice Carlos Fuentes que “en realidad no es una frontera sino una cicatriz. ¿Se habrá cerrado para siempre?, ¿o volverá a sangrar un día?” (Fuentes 372) ¿O se harán más y nuevas cicatrices?
Los inmigrantes son las víctimas perfectas ya que no hablan el inglés. Muchos hispanoamericanos son torturados física y psicológicamente, y si les va bien, son regresados al otro lado de la frontera. Se calcula que cerca de medio millón de inmigrantes logran atravesar la frontera anualmente para luego ser acusados de “desplazar la economía de los Estados Unidos y aun de dañar a la nación, amenazando su integridad cultural” (Fuentes 372). Como si los Estados Unidos fuera una unidad cultural, que sí lo es, pero es una unidad conformada por diversas “comunidades” instaladas en ese, su lugar geográfico; ya sean europeos, asiáticos, cristianos, testigos de Jehová, etc. Estados Unidos no es per se, sino que todos los habitantes del mundo de la raza que seamos y las creencias que tengamos, conformamos a dicha nación que para nada tiene una sola cultura.  EUA es una de las naciones con una diversidad cultural increíble, tanto en número como en características particulares.
La economía norteamericana necesita de los inmigrantes, aunque ellos no los quieran y promuevan leyes anti-inmigrantes. Los inmigrantes son quienes “se ocupan de los servicios que nadie quiere seguir cumpliendo” (Fuentes 372). Por ejemplo los choferes de los autobuses, los intendentes, los agricultores, entre otras muchas ocupaciones.  Es cierto que el mexicano tiene el arquetipo del pelado, como diría Samuel Ramos, “ese desecho social de la gran ciudad, a un primitivo” (Bartra 208), pero también posee una fuerza debido a toda su historia y todo lo que ha padecido, aunque también tiene una debilidad. El mexicano puede ser un pelado, pero también puede ser un gentleman o caballero, depende la circunstancia. Además “el trabajador inmigrante mantiene bajos los precios y alto el consumo” (Fuentes 372). La única finalidad que se tiene, es la de trabajar para ganar en dólares y enviarlos a sus familias, las famosas remesas.  
En el momento de cruzar hacia “el otro lado”, el inmigrante se cuestiona, o al menos tiene el sentimiento de pertenencia, de identidad, “¿acaso no ha sido ésta siempre mi tierra? ¿Acaso no estoy regresando a ella? ¿No es siempre esta tierra, de algún modo nuestra?” (Fuentes 373) En realidad Hispanoamérica no fue en busca de  Angloamerica, sino que fue a la inversa. Pues Estados Unidos ganó el territorio hispanoamericano, y se ve nítidamente en los nombres de sus ciudades y calles: Los Ángeles, Sacramento, San Francisco, Santa Bárbara, San Diego, San Luis Obispo, San Bernardino, Monterey, Santa Cruz (Fuentes 373)
Los Ángeles es la tercera ciudad con más población de habla española, “después de México y Buenos Aires y antes que Madrid o Barcelona” (Fuentes 374). Sin embargo, en la ciudad de San Antonio prevalece un multilingüismo que surge de la pluriculturalidad que se da en la ciudad de los Ángeles. Si bien es bueno tener una sola lengua, una lengua madre para poder entender con facilidad; un multilingüismo no es una mala idea, pues es ahí que se hacen presentes las diferentes culturas, y no perecen, sino que van coexistiendo la una con la otra, incluso surgen nuevos términos lingüísticos, y hay más “cosas” por estudiar, en este caso lenguas.
Con la lengua española hay un problema, pues mientras unos están bien sólo con el inglés o el español (monolingüismo), otras personas son bilingües. Los hispanoamericanos quieren conservar su lengua, entonces ¿qué hacer? ¿Ser mono-lingüista o bilingüe? En los carros de Texas hay calcomanías que dicen que “el monolingüismo es una enfermedad curable” (Fuentes 378), entonces el multilingüismo surge por la diversidad cultural, y la adaptación y supervivencia de “los visitantes”. “Tengo la impresión de que los autores mexicanos subestiman los efectos de vivir a la sombra de los Estados Unidos  en los sentimientos de inferioridad” (Bartra 210). Roger Bartra dice que el mexicano utiliza a la comunicación para “defenderse y poder escabullirse” (Bartra 212) y como ejemplo está Cantinflas en quien no hay una búsqueda de superación. Muchos hombres y mujeres tienen como arquetipo a este actor.
Hispanoamérica ha creado, fundado y mantenido una cultura, su cultura en los Estados Unidos, aunque a veces tengan que adaptar ciertos detalles para que no sea rechazada e ignorada. Los hispanoamericanos se preguntan “¿Qué aportamos a la sociedad norteamericana? ¿Qué nos gustaría retener de nuestra herencia? ¿Qué deseamos ofrecerle a los Estados Unidos?” (Fuentes 376). Pues no sólo se trata de compartir los platillos típicos de la región, sino que también se comparte la lengua, la literatura, la música, la pintura, el baile y el cine, entre otras muchas actividades.
“Las dos culturas coexisten, pero se cuestionan y se critican” (Fuentes 377) en aspectos religiosos, políticos y económicos y hasta sobre la muerte. Sin embargo ninguna cultura está exenta de fallas, y es necesario cooperar y comprender al otro, que a fin de cuentas es como uno mismo. Hay que borrar ese término de la otredad, pues ¿quién es la otredad? Bien podemos ser de diferente color, estatura, cultura, pero no por eso ya no somos iguales, somos seres humanos con el mismo fin de la realización plena.
“La enchilada puede coexistir con la hamburguesa” (Fuentes 377), aunque la hamburguesa o la cultura angloamericana sea superior que la enchilada o la cultura hispanoamericana. Aunque no es posible que una cultura sea mejor o superior que otra, pues en todas las culturas existen errores; la cultura superior sería aquélla en la que se tomaran todas las mejores características de cada cultura que hay en el mundo, aunque esto es tarea de nunca terminar pues cada cabeza es un mundo. Sin embargo,  no hay que olvidar que somos una unidad que necesita de la comunidad, y es por eso que las culturas necesitan estar en contacto para sobrevivir pues “perecen en el aislamiento” (Fuentes 378). Aunque también existen las guerras sangrientas sin sentido, simplemente porque se es de otra religión o de otro país. Entonces, ¿defenderse, extinguirse o rendirse e incorporarse a la otra cultura más poderosa? Los ideales son lo más importante que un hombre tiene, aunque habrá gente que prefiera morir antes que cambiar su ideología; hay gente que preferirá conservar la vida, cambiar o modificar  su ideología en el exterior, pero mantenerla incólume en su interior.
La religión es un factor muy importante para el hombre que, esté donde esté, siempre estará religado con el Ser Supremo.  También se hablan de otros valores como “el respeto, el cuidado y la reverencia debidos a los viejos, el respeto hacia la experiencia y la continuidad, más que el asombro ante el cambio y la novedad” (Fuentes 378). Este valor no es para la gente grande en sí, sino que es un respeto a lo que esas personas conocen y transmiten mediante la oralidad, la comunicación. Para la cultura hispanoamericana “los viejos son los que recuerdan las historias, los que poseen el don de la memoria. Se puede decir que cada vez que mueren un hombre o una mujer viejos en el mundo hispánico, toda una biblioteca muere con ellos” (Fuentes 378). Esto se debe a que con los años, la gente se llena de experiencia, y como seres racionales, por medio de la comunicación, se puede transmitir todo eso vivido. El valor de la familia también es muy importante, aunque hoy en día, no son generales estas ideas, pues en la actualidad es muy común ver noticias sobre violencia familiar. Los tiempos cambian, las personas cambian o se pervierten, los valores cambian, si es que los hay pues estamos en eso que llaman la postmodernidad donde los valores entran en una crisis.
 En México coexisten las ideas y acciones conservadoras, con las liberales pues no es un lugar en el que haya mucha acción, simplemente padece, y padece en silencio, aunque hay regiones en las que cada día hay una marcha laboral, estudiantil, etc. Es una situación maniqueísta entre la pasividad y la actividad. El conformismo, y la búsqueda de un bienestar.
¿Adaptarse o extinguirse? ¿Ser culturalmente herméticos o recibir afectuosamente y calurosamente a las otras culturas, tomar lo bueno de cada una de ellas y crecer juntos formando una nueva cultura? Como diría Parménides “ser o no ser”. “¿Mantener la personalidad propia, enriqueciendo la diversidad de la sociedad norteamericana?” (Fuentes 379). Si bien México y los hispanoamericanos coexisten con los Estados Unidos, “lo mexicano es inferior al objetivo que se propone alcanzar, y ese objetivo es Europa” (Bartra 208). No es mejor ni peor la cultura mexicana que la europea; pero la cultura europea está en una edad florecida mientras que la mexicana está en una edad pueril, no por eso no tiene grandes cualidades y características como lo son en la mayoría de los casos el apego familiar, las comidas -sádicas- con chile, la pintura, como los murales de Orozco, que su obra “Prometeo” está en los EUA; las obras de la pareja de Kahlo y Rivera, entre otras especialidades de la cultura mexicana.
“Cuando abrazamos al otro, no sólo nos encontramos a nosotros mismos, sino que incluimos en nuestra vida y en nuestra conciencia las imágines marginales que el mundo moderno, optimista y progresivo ha condenado al olvido, antes de pagar el precio de su olvido” (Fuentes 384). No es rendirse ni extinguirse, es crecer Yo con el otro, crecer en comunidad. Es darse cuenta de que la otredad no existe, todos los artistas plasman lo mismo, ya sea sobre amor o desamor, sobre el fin de la violencia, sobre educación para todos, sobre la naturaleza, etc. Todo nos lleva hacia una igualdad como seres racionales.
 Hay que olvidar esas mentiras que se escuchan de que Estados Unidos acapara la atención y nadie conoce a México. Claro que conocen a México pues ha habido intelectuales mexicanos que han recorrido el mundo con sus obras literarias como Alfonso Reyes; y si conocen a Reyes, conocen “El Sol de Monterrey”, e incluso lo han podido sentir abrasándoles el cuerpo; Octavio Paz con sus ensayos y poesías; Diego Rivera reflejando en sus pinturas el arduo trabajo del mexicano, y el descanso también; Frida Kahlo representando el dolor de ella, y de muchas mujeres mexicanas, entre otros muchos intelectuales ya sean escritores, pintores, músicos, sean lo que sean, son personas que son reconocidas internacionalmente y que hacen ver que en México hay un pensamiento y hay una expresión de el, que sea pueril, es de esperarse.
 Ha habido muchas heridas nacionales, y la primera dice Carlos Fuentes que fue el que América fuera descubierta equivocadamente por los españoles, ya que ellos iban en busca de otro lugar, pero llegaron aquí y nos conquistaron; se impuso la lengua castellana, la virgen de morena paso a ser blanca, la Malinche y Hernán Cortés crean a los mestizos con Martín Cortés, su hijo. Herida tras herida.
“La más reciente herida mexicana se abrió el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco” (Fuentes 286). Aunque actualmente, la herida de México sería el narcotráfico y todas las vidas inocentes que se ha llevado. Las crisis, las heridas no paran, una tras otra son padecidas, aunque ya no tan silenciosamente porque estamos hablando de vidas humanas, millones de ellas.
La educación tiene mucho por hacer, pues la droga no es legal y cuesta muchas vidas, entonces se tendría que empezar a concientizar a los jóvenes para que no abran más esta herida. Que no consuman algo que no necesitan teniendo su cerebro las sustancias que los pueden llevar al mismo estado. Aquí entraría el dicho “el hombre es el único animal que cae dos veces con la misma piedra”. Y por lo visto el hombre es capaz de caer diez mil, “y aún así alzará su copa hacia el cielo”. “La historia, como Saturno, devora a sus propios hijos” (Fuentes 384).
Sin embargo, el mexicano puede cambiar el triste contexto en el que vive, diciendo no. Haciendo la labor que a cada uno le corresponde como trabajador o estudiante. Cada quien puede hacer pequeñas acciones que si las hace cada ser, no serán tan pequeñas pues se reproducen. Estén en donde estén, ya sea en México o en otra parte de Latinoamérica, o en los Estados Unidos, hay mucho por hacer. Hay que hacer algo por la crisis de los valores, hay que volver a ellos, no hay que despegarse de ellos. “Al actuar sobre el conocimiento, podemos confiar en que, en las palabras de William Faulkner, no sólo perduraremos, sino que prevaleceremos” (Fuentes 384).
El mexicano tuvo problemas de identidad, y ahora todo está enterrado en lo más profundo de su subconsciente. Ahora está definido lo que es el mexicano, un ser sin sentido. “que lo niega todo sin razón alguna, que carece de principios, que desconfía de todos y que desprecia las ideas” (Bartra 212). Samuel Ramos se pregunta ¿para qué vive el mexicano? Si ni siquiera reflexiona, “es un caos en el que los individuos gravitan al azar como átomos dispersos” (Bartra 212).  Muy cierto es lo que dice Ramos, pues actualmente no se ve mucha reflexión o pensamiento substancial.
¿Para qué irse a los Estados Unidos? O ¿para qué volver a lo que alguna vez fue parte de la nación? No importa el lugar geográfico en el que el hombre esté, ya que en todos los puntos hay algo por hacer. No es necesario ir a otro lugar para trabajar y mandar las remesas a la familia. Sin embargo, tal vez todo esto de la inmigración tenga un mensaje del que no nos hemos dado cuenta. México padeció la conquista y lo marcó. Esta idea la trae el mexicano en lo más profundo de su ser. Psicológicamente se pudiera hablar de una compensación para no ser totalmente “nación conquistada” sino que hay que moverse para cambiar el pasado, aunque eso no se puede hacer. Sin embargo, lo que sí se puede hacer es hacer que el hecho pasado haya valido la pena. Hubo una conquista y ya no se permitirá que eso pase.
Hay un retorno a lo que alguna vez fue parte de México, el terreno de La Mesilla, y ahí se trata de vivir conforme a sus creencias, costumbres, tradiciones, modas, lengua, en fin, se trata de vivir con su cultura. El mexicano tiene la consideración de no imponerse ante los americanos, sino que simplemente quiere convivir, y es aquí donde se puede ver el ánimo amiguero y fiestero del mexicano. Pero entonces, ¿los mexicanos están conviviendo con los vecinos? O ¿se está sufriendo otra conquista? Ya que  los americanos no dejan que la cultura mexicana entre del todo a su territorio. Se pueden ver dos tipos de “conquistas” pasivas, pues el mexicano no se impone ante el americano, sino que coexisten, pero es porque los americanos no los dejan expresarse libremente y es así que el mexicano tiene que adaptarse a la cultura americana. 
Los estadounidenses no se han dado cuenta de que los mexicanos están es su verdadero hogar, de que no tienen porque tratarlos como diferentes y menos, están en su hogar, y además son iguales, humanos capaces pero limitados, perfectibles.
El mexicano no es mucho de razón, es más de sentimiento, es por eso que nunca hará lo que le hicieron a él. Sino que simplemente coexistirá, crecerá con el otro. Nunca impondrá su cultura sobre otra, sino que prefiere ganarse la amistad de los otros, ¿con qué fines? Puede ser buscando algo a cambio, o simplemente porque quiere estar y crecer en compañía del otro. Quiero tomar lo mejor de la cultura americana, y quiere brindar lo mejor de su cultura a ellos.    
“Nuestra modernidad más exigente nos pide que abracemos al otro a fin de ensanchar nuestra posibilidad humana. Las culturas perecen aisladamente, pero nacen o renacen en el contacto con otros hombres y mujeres, los hombres y mujeres de otra cultura, otro credo, otra raza. Si no reconocemos nuestra humanidad en los demás, nunca la reconoceremos en nosotros mismos” (Fuentes 384). Es necesario humanizarnos frente a la gran deshumanización.

Bibliografía

Bartra, Roger. La jaula de la melancolía. México. Ed. Grijalbo. 1997 en Antología de Análisis e Interpretación de Textos de la FFyL, UANL 2009. 

Fuentes, Carlos. El espejo enterrado. México. F.C.E. 1994

1 comentario:

alii_star dijo...

Jaja me da risan mis últimos comentarios, los de las drogas y que la educación tiene mucho por hacer. No es que no sea cierto, pero hay otras formas en que lo pude haber escrito.

Por cierto, ésto me hace pensar en algunas pláticas en la FFyL, en donde se hablo sobre diversos temas, uno de ellos era el de "¿Es la legalización de las drogas una solución viable?"

Yo la verdad no estoy ni a favor, pero tampoco en contra. Mi juicio se basa en que es algo inútil, pues por ahí leí que el cerebro por sí mismo puede llegar al mismo estado de "extásis" que producen las drogas (que son ilegales, y en exceso y a largo plazo te conviernen en un adicto y me imagino que te debilitan); Aunque por otro lado el hombre es un ser curioso, y le gusta probar y experimentar cosas nuevas, ¿qué hacer con este dilema?...

Si alguien lee ésto, ¿qué piensa?